El
17 de diciembre de 2011 Kim Jong-Il, máximo mandatario de la República Popular
Democrática de Corea, murió a los 69 años tras sufrir un ataque cardíaco mientras
viajaba en tren de regreso a la capital. Dos días después se celebrarían
numerosos actos por todo el país en los que se registró una participación
masiva de la población. Desde el minuto uno, tras
verificarse su muerte, el gobierno norcoreano puso en marcha un enorme aparato
propagandístico destinado a controlar la información sobre dichos actos de cara
a miradas internacionales, por lo que los primeros titulares y avances informativos
que iban apareciendo por todo el mundo en las horas posteriores mostraban una
realidad incompleta. En ese primer momento, a millones de espectadores
occidentales la noticia les resultó confusa, pues su idea de la muerte de un
dictador, del líder de un estado autoritario y hermético, se alejaba mucho de
las imágenes de centenares de personas llorando desesperadas por la muerte de
su líder que aparecían en el telediario.
Para
poder entender la naturaleza de este suceso hay que comprender primero las
características y peculiaridades que han conducido al estado norcoreano actual.
Aunque Corea del Norte se
autodescribe como una república socialista autodependiente, la realidad es que
alberga la única dinastía comunista hereditaria que existe en el mundo. En el
país se rinde un exagerado culto hacia la persona y linaje de Kim Il Sung -el
fundador de Corea del Norte y el primer y único presidente del país- y por
tanto también a su hijo y heredero, Kim Jong-Il. Tras la muerte de Kim Il Sung
en 1994, éste no fue remplazado sino que se le otorgó el titulo de Presidente
Eterno de la República y se le enterró en el enorme Palacio Memorial de
Kumsusan, en el centro de Pionyang.
Un tiempo después Kim Jong-il sería
nombrado Secretario General del Partido de los Trabajadores Coreanos y Presidente
de la Comisión Nacional de Defensa, posición que seria declarada como «el cargo
más alto del Estado», otorgándole plenos poderes a su persona.
Lo
que en un principio parecía un nuevo periodo
de mejores relaciones internacionales llegó a su fin muy pronto. Con la
reactivación del programa de armas nucleares de Corea del Norte se acrecentó la
desconfianza extranjera hacia el líder coreano y se provocó el bloqueo comercial del país,
siendo especialmente tensa su relación con Estados Unidos, que la incluiría en
el llamado eje del mal, junto a Irán e Irak. Hasta el último momento, se ha
dado lugar a situaciones que podrían haber desencadenado un conflicto bélico
internacional, la ultima en 2010, cuando la corbeta surcoreana Cheonan se
hundió en aguas del Mar Amarillo supuestamente tras el impacto de un proyectil
norcoreano.
Durante su mandato se llevaron a
cabo varios intentos fallidos de firmar la paz con Corea del Sur. Tras un largo
proceso que pretendía normalizar las
relaciones entre ambos países solo se llego a firmar un tratado de armisticio,
que no sirvió para aliviar la desconfianza hacia Seúl, fruto de la cual se seguiría
adelante con un exagerado programa militar que acabaría paralizando la economía
del país.
Bajo el gobierno de Kim Jong-il, la
población norcoreana ha sufrido penurias y pobreza. Hacia 1995 una serie de
inundaciones provocadas por las fuertes lluvias torrenciales destruyeron el
sistema de producción y distribución de comida del país. En 1997, la hambruna
de Corea había llegado a su cenit, llevándose por delante la vida de cerca de 2
millones de personas. Los esfuerzos del estado, colapsado económicamente por la
combinación fatal de la caída de su sistema productivo y el bloqueo comercial,
tuvieron mas éxito aplicando castigos ejemplares a quienes entraban ilegalmente en china huyendo del hambre que
alimentando a su propio pueblo. Aun en la actualidad, la población norcoreana
presenta graves deficiencias alimentarias debido a la escasez de tierra
cultivable y a los embargos económicos que impiden el intercambio comercial con
el extranjero.
Por tanto, ¿Cómo se explica la
permanencia de la dinastía Kim al frente del gobierno de Corea del Norte? ¿Cómo
es posible que un soberano que perjudica y ahoga en penurias a su pueblo solo
sea recriminado por la comunidad internacional y no por sus desventurados
súbditos?
La
respuesta a estas preguntas se puede resumir en una sola palabra: Propaganda.
El
aislamiento de Corea del Norte no es producto de su situación geográfica, es
fruto de los esfuerzos del estado coreano.
El estado controla la prensa y las organizaciones de masas. Frente al
neoliberalismo imperante en la actualidad dispone de su propia doctrina
ideológica, el Juche[1],
para reafirmarse junto al pueblo como un colectivo y crear la ilusión de
unidad, de que todos los coreanos participan en el destino de su nación, cuando
en realidad esta en manos de un único individuo.
Propaganda.
Es la piedra angular de todo este sistema y probablemente el arma ideológica
más importante del régimen. Para hacernos una idea de su nivel de sofisticación
solo tenemos que pararnos a pensar en el mundo globalizado en el que vivimos
hoy en día. Que la cantidad de información que circula en la actualidad a
través de internet no sea capaz de entrar o salir del país, o en el caso de
hacerlo no provoque una respuesta popular, es una prueba del control que
mantienen sobre el cuarto poder. Dedicado a dos fines: el adoctrinamiento y el
control absoluto de la información.
Todo
esto es posible teniendo libertad para manipular lo que la población ve y oye.
Los organismos empleados para ello no nos son desconocidos. La Agencia
Telegráfica Central de Corea (ATCC), más conocida a nivel internacional por sus
siglas en inglés KCNA (Korean Central News Agency, "Agencia Central de
Noticias de Corea"), es la única y exclusiva organización de noticias
norcoreana, la cual regularmente brinda informes provenientes de periódicos y
transmisiones radiales y televisivas de Corea del Norte, a la vez que también
monitorea permanentemente su salida al extranjero, tendiendo a sólo mostrar
sucesos y hechos favorables al país. En una de sus primeras actividades
oficiales, el todavía joven Kim Jong Il visitó las oficinas de la ATCC.
Coincidiendo con su visita se brindó una charla oficial a los funcionarios de
la ATCC, describiendo las directrices que debían guiar a la agencia. El
discurso, transcrito a continuación, no podía poner de manifiesto la
manipulación exagerada de los medios norcoreanos de una manera más clara: ”Para
llegar a ser una poderosa arma ideológica de nuestro Partido, la Agencia
Telegráfica Central de Corea debe proveer de un servicio de noticias de acuerdo
con las ideas e intenciones del gran líder, camarada Kim Il Sung, establecer el
juche [“autosuficiencia”] firmemente en su trabajo, y encarnar plenamente el
espíritu del Partido, el espíritu de la clase trabajadora y el espíritu de
servir al pueblo. Le debe prestar seria atención a cada palabra, a cada punto
de cada uno de los escritos que emite, porque ellos expresan el punto de vista
de nuestro Partido y del Gobierno de nuestra República”. Pese
a su adulterada presentación de la realidad coreana, la ATCC es única puerta de
acceso a la “mentalidad” o pensamiento impuesto por el régimen, lo que de otra
manera sería imposible de lograr, dada la naturaleza cerrada y virtualmente
secreta de Corea del Norte.
Sabiendo
esto, nos es más fácil interpretar aquellas primeras informaciones que nos
llegaban los días posteriores a 17 de diciembre de 2011.
Entre las “perlas” que llegaron a
occidente desde la agencia oficial de prensa norcoreana destacan algunos
artículos de lo mas singulares, como uno que daba fe de como la Madre
Naturaleza manifestaba su luto por la muerte del “Querido líder” a través de un
pajarito que cantaba acompañando los funerales o de una plantita que pese al
frio, florecía en señal de duelo (sin duda a todos esos hijos de la tierra se
les había olvidado ya como el “Querido líder” se había pasado la mitad de su
vida intentando obtener armas capaces de romper el átomo y crear cráteres
inmensos en los que no volviera a crecer la hierba durante 10.000 años).
En cuanto a aquellas impactantes
imágenes en las que se veía a centenares de norcoreanos llorando
desconsoladamente, se volvieron aun más simbólicas si cabe cuando un tiempo
después se supo que quienes no demostraban suficientes muestras de dolor se
enfrentaban a condenas de hasta 6 meses de trabajos correccionales, además de
sesiones de escarnio público que se llevaron a cabo entre diciembre de 2011 y
enero de 2012.
Detalles a tener en cuenta para que la próxima vez
que en la televisión veamos imágenes de la autodenominada República Popular
Democrática de Corea no sintamos confusión y sepamos reconocer lo que estamos
viendo, una jaula estalinista para 24 millones de personas. Solo nos queda
esperar que un buen día todas ellas… despierten.
Daniel Blanco Guerrero
Fuentes Bibliográficas:
[1] El
Pensamiento Juche es un sistema filosófico e ideológico cuya formulación se
atribuye al presidente Kim Il Sung y cuyo desarrollo se atribuye a su sucesor
Kim Jong-il. La principal idea es que el hombre y la mujer son los responsables
de sus destinos. Esta máxima en un sistema revolucionario traslada al conjunto
de personas que componen las masas populares la autoría de la revolución y su
desarrollo. De esa manera, cada coreano tiene su parte de responsabilidad en el
destino de la colectividad.
https://docs.google.com/document/d/1H6dctQ4-Zr6va81S6Nkayg_EBu8wiWe0XqoOa2GK1WI/edit