En nuestra ultima clase de AUIH
hemos estado hablando de como realizar una buena exposición oral, de cara a las
numerosas situaciones que deberemos afrontar de aquí a delante en nuestra vida académica.
Más allá de los modelos a seguir y
de la preparación previa que debemos realizar, me han llamado especialmente la atención
dos de los elementos que mas a menudo nos perjudican a la hora de hablar e público:
el miedo escénico y el lenguaje no verbal.
Para un amplio grupo de la población
(1 de cada 10 personas), hablar en público es una tarea casi imposible. El
miedo al ridículo y la falta de confianza en si mismos les vuelve incapaces de
desenvolverse en este tipo de situaciones y sin quererlo transmiten esa sensación
de inseguridad al espectador. Con esfuerzo y práctica es posible superar este
problema. Además de ensayar y utilizar algún tipo de presentación, existen ejercicios
de relajación que pueden ayudarte a enfrentarte al público con mayor confianza.
Respecto al lenguaje no verbal, contrariamente
a lo que muchos podrían pensar supone el 93% de la información que emitimos al
exterior y merece la pena conocer el significado que hay detrás de nuestros
gestos ya que así podemos controlar por completo la información que estamos transmitiendo. La posición de los brazos, nuestra postura, el tono… todo refleja
nuestra disposición a la hora de hablar, lo que sentimos e incluso si estamos
mintiendo o diciendo la verdad.
Sabiendo esto estaremos mejor
preparados para sacar adelante nuestras exposiciones y dar lo mejor de nosotros
mismos.
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